El Congreso de Guanajuato rechazó por quinta ocasión en siete años la iniciativa para despenalizar el aborto voluntario, en una sesión marcada por tensiones, cambios en el orden del día y la presencia de grupos provida y feministas. Con 19 votos en contra y 17 a favor, las y los legisladores frenaron nuevamente las propuestas presentadas por diputadas de Morena y Movimiento Ciudadano.
Durante la discusión se expusieron argumentos sobre la autonomía reproductiva y los derechos sexuales y reproductivos, respaldados por organismos internacionales como el Fondo de Población de las Naciones Unidas. Las iniciativas resaltaban que la penalización mantiene el estigma sobre el procedimiento y limita el acceso a servicios médicos oportunos y seguros para mujeres y personas gestantes.
Las propuestas también señalaban que regular el aborto no significa promoverlo, sino reconocer una realidad social que exige un marco legal para garantizar salud, protección y no discriminación. Pese a estos planteamientos, la mayoría legislativa optó por mantener la criminalización, dejando abierta la posibilidad de nuevas discusiones en futuras legislaturas.



