El diputado federal del PAN, Marcelo Torres Cofiño, advirtió que asumir la captura de Nicolás Maduro como el fin del régimen chavista es una lectura simplista y riesgosa que puede derivar en escenarios de violencia y vacío de poder. Señaló que el dictador “no es el sistema”, sino solo una pieza de una estructura criminal enquistada en el Estado, sostenida por control territorial, recursos estratégicos, aparatos de inteligencia y coerción social.
Torres subrayó que, mientras el andamiaje autoritario siga intacto —incluida la permanencia de figuras como Delcy Rodríguez—, la salida del líder no garantiza democracia ni estabilidad. Recordó que las transiciones políticas requieren orden institucional: primero contener el caos, después reconstruir el Estado y, finalmente, avanzar hacia la legitimidad democrática, advirtiendo que invertir ese proceso ha tenido consecuencias devastadoras en casos como Irak y Libia.
El legislador advirtió que México no debe mirar este proceso como algo lejano, pues las tragedias comienzan cuando se normalizan las excepciones, se militariza la vida pública y se debilitan los contrapesos “en nombre del pueblo”. Afirmó que su postura no es una defensa del dictador, sino una advertencia: sin desmantelar el régimen criminal y sin una transición ordenada, Venezuela no avanzaría hacia la libertad, sino hacia una violencia más profunda.



