Congresistas

Morena en Guanajuato se fractura entre pleitos internos y acusaciones

La bancada de Morena en el Congreso del Estado de Guanajuato volvió a exhibir sus divisiones internas luego de que la diputada Eugenia García Oliveros lanzara críticas directas contra su compañera de bancada Miriam Reyes Carmona por la falta de actividad en la Comisión de Turismo. Desde tribuna, García Oliveros cuestionó que desde enero, cuando Reyes asumió la presidencia de dicha comisión, prácticamente no se han realizado sesiones, mientras que una de las primeras propuestas impulsadas fue un viaje a la Feria Internacional de Turismo (FITUR) en Madrid, España.

El señalamiento dejó ver el choque interno que atraviesa Morena en Guanajuato, particularmente entre distintos grupos al interior de la fracción parlamentaria. La crítica no pasó desapercibida, ya que Eugenia García fue removida meses atrás de la Comisión de Justicia por acuerdos dentro de su propia bancada, por lo que el reclamo contra Miriam Reyes fue interpretado también como una factura política. El episodio escaló todavía más luego de que, tras la intervención en tribuna, ambas legisladoras sostuvieron una discusión que evidenció el clima de tensión interna en el grupo guinda.

En medio de ese escenario, el Congreso local también se convirtió en campo de batalla entre Morena y el PAN por los casos de la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, y el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Legisladores morenistas desplegaron lonas para exigir juicio político contra Maru Campos, acusando presuntas violaciones a la soberanía nacional por la supuesta participación de agentes de la CIA en Chihuahua. A su vez, diputados del PAN respondieron acusando a Morena de encabezar un “narcogobierno” y un “narcopartido”, en referencia a los señalamientos contra Rocha Moya.

La confrontación subió de tono con expresiones como “traidores a la patria”, “fuera Morena” y “a la chingada el PAN”, pronunciadas desde tribuna por diputados de ambas fuerzas políticas. Mientras Morena insistió en responsabilizar a gobiernos panistas por los niveles de violencia en Chihuahua y Guanajuato, el PAN respondió acusando al partido guinda de tolerar vínculos con el crimen organizado. Así, entre disputas internas, acusaciones cruzadas y confrontaciones cada vez más agresivas, el Congreso de Guanajuato cerró otra sesión marcada más por el choque político que por los acuerdos legislativos.

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