Nora Arias en la Ciudad de México encabeza el ranking de mejores dirigentes con el primer lugar y un 60.1% de aprobación ciudadana, destaca por fortalecer la estructura territorial, consolidar comités en alcaldías además se ha desempeñado como jefa delegacional de la Gustavo A. Madero y dos veces legisladora. En segundo lugar Evodio Velázquez en Guerrero, con el 57.4% este listado nacional evalúa el impacto de los principales liderazgos del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el país, destacando también en el tercer puesto a Octavio Ocampo en Michoacán, quien consolida el arranque de esta medición sumando un 53.2% de respaldo.
En el bloque intermedio del listado, los liderazgos perredistas mantienen una presencia altamente competitiva en la zona centro de la República. Sergio Prado en Morelos se adjudica el cuarto lugar nacional registrando un 51.0% de aceptación, mientras que Néstor Santacruz en Zacatecas se queda con la quinta posición al alcanzar un 49.6%. Asimismo, Manuel Cambrón en Tlaxcala se coloca sólidamente en el sexto escaño de la evaluación masiva con un 48.7% de opiniones positivas.
Para el cierre del selecto grupo de los nueve dirigentes con mejor posicionamiento en el país, las cifras marcan tendencias muy estables en el centro, sur y norte del territorio. Margarita Ramos en Hidalgo se ubica en el séptimo lugar acumulando un 46.1%, seguida muy de cerca por Tomás Basaldú en Oaxaca, quien se apropia de la octava posición con el 45.0%. Finalmente, Noé de la Rosa en Baja California Sur concluye este listado nacional en el noveno puesto con un 43.1% de aprobación.
Este estudio de opinión e impacto político fue realizado formalmente por la plataforma especializada Votantes y difundido a través de sus canales de comunicación digital. Para establecer las posiciones de cada uno de los dirigentes dentro del ranking nacional del bloque perredista, la organización midió con precisión estándares basados en el desempeño legislativo, la capacidad para generar acuerdos parlamentarios, la efectividad real en la gestión social y el impacto partidista logrado en cada uno de sus estados.


