El avance del llamado “Plan B” de la reforma electoral enfrenta un freno inesperado tras la decisión del Partido del Trabajo de detener su discusión en el Senado, evidenciando diferencias de fondo con su aliado Morena. La falta de consenso obligó a posponer la reunión en comisiones sin nueva fecha, complicando el curso de una de las principales apuestas legislativas del oficialismo.
El desacuerdo central radica en la propuesta de adelantar la revocación de mandato a 2027 y hacerla coincidir con la elección de 17 gubernaturas. Legisladores del PT advirtieron que esta medida podría generar condiciones de inequidad electoral al permitir que el partido en el poder capitalice la figura presidencial en un proceso clave, lo que calificaron como un “riesgo democrático real, delicado y profundo”.
Este episodio revela fisuras dentro del bloque de la llamada Cuarta Transformación, donde las diferencias estratégicas comienzan a pesar más que la narrativa de unidad. La postura del PT no solo retrasa la reforma electoral, sino que abre un frente político que podría redefinir las alianzas legislativas y convertirse en el principal obstáculo para concretar el Plan B en el corto plazo.



