El panorama legislativo de la Ciudad de México presenta liderazgos claros en el más reciente ranking de desempeño de sus representantes en el Congreso de la Unión. Encabezando la lista se encuentra Héctor Saúl Téllez, del PAN, quien alcanza un sólido 60.5%, seguido de cerca por su compañero de bancada, Federico Döring, también del PAN, con un 59.8%. Estos resultados posicionan a la oposición en los peldaños más altos en cuanto a métricas de evaluación ciudadana y legislativa en la capital.
La presencia de Morena comienza a destacar a partir de la tercera posición, encabezada por Jesús Emiliano Álvarez, quien registra un 55.7%. En el cuarto y quinto lugar se ubican Irugami Perea y Eden Garces Medina, ambos de Morena, con un 50.0% y 47.8% respectivamente. Estos legisladores mantienen una base de aprobación competitiva, logrando superar la barrera del 45% en un entorno político altamente polarizado.
En la segunda mitad de la tabla, los aliados de la coalición gobernante muestran cifras variadas. Carlos Arturo Madrazo, representante del PVEM, ocupa el sexto puesto con un 44.6%, seguido por Guillermo Rendón de Morena, quien obtuvo un 42.1%. Estos números reflejan un nivel de reconocimiento moderado entre el electorado capitalino, marcando una tendencia descendente conforme se avanza en el listado de los diez funcionarios evaluados.
Hacia la parte baja del ranking, se encuentran perfiles con áreas de oportunidad en su proyección pública. Carlos Hernández Mirón, de Morena, se sitúa en el octavo lugar con un 39.9%, mientras que Daniel Campos Plancarte, también de Morena, alcanza el noveno sitio con un 36.7%. A pesar de pertenecer a la fuerza política mayoritaria, sus porcentajes indican un reto importante para conectar con la ciudadanía de cara a futuros ejercicios de rendición de cuentas.
Finalmente, el listado lo cierra José Alberto Benavides, integrante del PT, quien registra un 33.5% de aprobación. Este ranking permite observar la distribución de la percepción pública entre las distintas fuerzas políticas de la CDMX, donde la competencia entre el bloque opositor y la coalición oficialista se mantiene cerrada, pero con una ventaja marcada para los perfiles de Acción Nacional en los puestos de honor.



